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miércoles, 23 de mayo de 2012

Hope...



 
 
Un inesperado regalo al subir. No era el olimpo griego aunque sí un símbolo en esta región. ¿Estaré soñando? “… qué es la vida, una sombra, una ficción, …” postuló aquel genio de las letras. La noticia fue un verdadero soplo de aire fresco en el momento que ya iniciaba el descenso. Me embargaron emociones que creí perdidas... y otros significados se ofrecían... Mira por dónde, la existencia te devuelve vínculos... y se me paró el tiempo, agolpándose mil y una escenas. 
Supongo que la aparición de un retoño te hace replantear cuestiones que tenias aparcadas, latentes, y aunque no te toque de lleno, sopesas tus adentros con tino ya que la sangre es cercana y la responsabilidad indirecta, y más en esta época cuya coyuntura nos está explotando el futuro.
Por ello, la mirada sorpresiva de la recién nacida es toda una declaración de esperanza. De la sencillez de un todo que invade tuétanos. La vida, dentro de su percepción ontológica, es lo más fuerte, dijeron aquellos sabios hindúes, pues soporta todos los males. Sus progenitores no escatimarán esfuerzos, y tratarán, estoy seguro, de que sea una hazaña el itinerario a seguir, aunque el territorio sea duro a tenor del cómo bajan los dividendos en las bolsas y miramos nuestras cuentas con apasionado esmero diariamente. Eso, los que pueden.
Las herencias siempre nos empujan. ¿Hacia dónde? Ahora mismo, no tengo ni idea. Pero reconozco que me entusiasma ver su rostro en la pantalla del celular como fruto de lo que realmente cuenta, con esas profundas retinas oscuras clavadas en mi incredulidad, ausente en su gran mundo, sin saber quien soy todavía, intuyendo el reto que está a punto de iniciarse después de dieciséis escasos días. ¿Qué sueña esta niña en estas tempranas jornadas? No quisiera que despertara...
En las ágoras se han oído las reclamaciones que, quizás, no se cumplan. ¿Será una ficción? ¿Son sueños de juventud? ¿Es lo que toca, a falta de convencionales e históricas revoluciones? ¿Modismos “soft“? ¿No estaremos reclamando lo que por derecho es dignamente nuestro y, sospecho, desaparecerá con tanto ajustarse la hebilla? ¿No queremos lo mismo que han tenido antecesores más bregados en luchas, aunque con otros modelos? ¿De que sirve saber todo lo que sabemos si aquellas sabidurías nos han llevado hasta aquí? ¿Qué sentido tienen ahora propuestas de los clásicos de otros tiempos y contextos?¿Ha ocupado el saber su lugar?
Comenzamos a saber que no sabemos nada, que todo lo aprendido es trivializado por un resultismo, ineficaz para lo humano… ¿El saber nos hace libres o nos esclaviza más?¿Qué es lo que, entonces, sabemos de verdad? ¿Es lo mismo inteligencia que sabiduría? ¿Quién dijo que ésta nos haría eternos? La trascendencia, el reconocimiento, la importancia, ¿se alcanza con el saber, o ese saber te hace mas intrascendente, apocado, con lo que prefieres no saber demasiado, cumbre de lo anónimo? ¿Para qué utilizamos lo que sabemos si no sabemos usarlo? Debe ser un sueño..., que no entiendo; la vida pasa a costa de los hechos que queremos controlar con nuestros saberes. Las criaturas crecerán y desarrollarán sus opciones, indemnes e ignorantes al momento que les ha tocado y al pasado que les ha traído.
Como aquél, que no fue dios en aquellas bajuras griegas, pero horas antes de su desaparición voluntaria dejó una reflexión postrera: “...el cuerpo jamás conduce a la sabiduría...” Por eso, Laia, en esta fresca primavera, ¿que nos muestras en tu recién estrenada vida?¿Cuál es el mensaje?...

Que nadie enturbie tus pensamientos, que nadie ose molestarte. No hace falta que sepas; ya aprenderás…

 

domingo, 26 de febrero de 2012

Memos

























Escribo en el momento que nos han/hemos (¿...?) declarado oficialmente en recesión, como nuestras amigas del sur de Europa (¡o qué pensábamos!; no íbamos a ser diferentes). Las portadas se han hecho eco a grandes trazos. Atrás quedaron los hilillos de chapapote y los brotes verdes todavía no liftados. Lo digo desde la óptica de la cosmética.
Empiezo a no saber cómo capear (¡qué presunción por mi parte, si soy un afectado como cualquiera!) la denostada y extendida, persistente y, parece ser, tenaz y crispante crisis, esa que provoca que nos ahorremos ya hasta el saludo. O cómo ubicar unas razones para explicar las consecuencias psicosociales, morales y, por qué no, económicas, que para tantos seres está teniendo este sinvivir. Por qué es el miedo a tu miedo, que dijo Shakespeare, lo que me acongoja. Separar el grano de la paja se hace necesario _¿o soy yo el que lo necesita para orientarse?_, quizás por la imperiosa necesidad de ver un final de este sinuoso túnel que nos ... ¿devolverá a lo anterior...? No, por favor. No quiero que mis hijos tengan mis deudas. No es ni ético ni de recibo, por mucho que los pretores romanos insuflaran la costumbre.
Dándole vueltas a intempestivas horas (las salidas de sol siempre serán maravillosas por la lucidez y el descanso que han representado), reconozco que lo primero que se me ocurre es plantearme si merecemos pasar por un calvario orientado a someter al individuo a estrecheces del calibre que se publicita en los medios y en las comidas. Todo empezó por aquellas prohibiciones de fumar..., ¿recuerdan?
A lo positivo: vamos a conocernos como nunca lo hemos hecho. Vamos a saber de qué estamos hechos realmente, cual es nuestro carácter y entereza frente a las dificultades que vengan, nuestra capacidad de comprender, modos de maniobrar, integridad. De qué está hecha nuestra piel, en definitiva. Tertulianos de bar y expertos logistas auguran y catalogan, dándole al sacerdocio más conspicuo, algo que debe originarse, intuyo, en la perplejidad (decía Xavier Antich_Opinión:La Vanguardia, 20/02/2012_) que circula ya sin medida ni concierto. Me atrevo a pronosticar atonía o anomia, incluso resignación cristiana. Sin más, nuestra doble moral, ejemplarizada últimamente con ese rasgo de vestiduras por la ubicación de un extenso centro de ocio al lado de nuestra casa. Algunos pronostican, en un alarde de puritanismo nada propio, un giro depravado de la imagen de marca; otros se escandalizan por la supuesta pérdida de oportunidades, habida cuenta de los tiempos que corren. Otros comentan la poca sensibilidad con el entorno medio ambiental en un espacio urbano ya degradado. Puntos de vista prejuiciosos, observo, con un ojo más puesto en ejemplos napolitanos y no con el glamour monegasco característico que sería de merecer. Mafiosos hay en todo lugar; y si no, ¿qué hemos hecho con tanto ladrillo...? Solo falta que alguien se le ocurra (¡Oh, Dios mío, no!) destapar el tarro de las esencias. Se le condena a la inhabilitación de por vida y escarnio público aunque tengas nombre de rey mago.
Hay un exceso de falocracia; muchos creen que porque tienen el automóvil aparcado en la puerta y la cama caliente por la noche, han cumplido con las expectativas. No deben tener suficiente calor. Y si no, vean a un Juan Antonio, enfundado en su uniforme, enjuto y robotizado...
Esta crisis tiene que ver con una falta de pedagogía (¿quién nos ha acostumbrado mal, diría?) por parte de unos educadores funcionalistas, que, dándole a lo pragmático han dejado de lado la creatividad, y cuya búsqueda de rendimiento directo nos ha abocado a una simpatía e inercia sin igual a través de las épocas, siendo nosotros tan cómplices como ellos. Que la cosa viene de lejos, Isabel. Esto ha provocado un mal orgullo patrio, disfrazando las realidades propias y quehaceres lógicos. Con un mal posicionamiento por nuestra parte, no hemos sabido asimilar que hay que objetivar sin compararse con el vecino. Si es un materialista y la tiene más larga, es su problema, pues tendrá más gasto; allá ellas con su concubinato. Ya sabemos que la culpa la tiene Disney, siendo posible que no sepamos actuar, todavía, con lo nefasto que forma parte también de la vida que circula a nuestro alrededor.
Recordaba las concentraciones que tuvieron lugar en céntrica plaza de mi ciudad, cuyas voces clamaban por un nuevo orden de las cosas y que al final resultó una pataleta de nostálgicos ávidos de tiempos pasados más “grises” y utópicos, rodeados de jóvenes soñadores y otros menos, sin lugar ni deseos. En el fondo, se protestaba por que aquella ideología defraudó expectativas de cambio, quedándose en una declaración de intenciones que después de un margen de tiempo prudencial y broncas varias, se diluyó, haciendo apatía por los barrios. Y muerto el perro...
Pero la cosa continúa, por que quien tiene las riendas apresta los tornillos con germánico señorío consustancial al poder otorgado, y sin rechistar, que para eso somos azules y del norte...¿todavía? En el fondo de nuestro ADN subyace una idiosincrasia intolerante que nos faculta, creemos, legítima, para lo más violento y animal, impidiendonos pensar, que es lo que los gerifaltes esperan en su panóptico teatro. Desde luego, nos es para que las fuerzas de orden (¡qué anacronismo!) público actúen con apologética finalidad guerrera, generando un sentimiento tan adverso por su desmedida actuación que se suma a los despropósitos de una mal encarada toma de contacto con las circunstancias que nos han tocado vivir.
La dignidad y confianza en uno mismo debe permanecer por encima de todo atolladero que, como individuos, nos aprestamos en la diaria sociabilidad territorial. Ésta. Hay que felicitar, sin embargo, a todos aquellos que buscan futuro en otros horizontes que, pese a la lejanía, les parecen más óptimos, aunque muchas veces se olvidan las perspectivas, quienes somos y cómo nos han hecho crecer. No divaguemos: legítimo es, y romántico, pero por mucha tierra que se ponga por medio, se arrastran mochilas demasiado conocidas. No se puede huir de uno y esconderse como las avestruces. O vivo conmigo o acabo rápido. Y los paternalistas tampoco esperen un retorno triunfal ni se froten las manos: es de ilusos. Uno es de donde pace, no de donde nace. Lo siento por los nacionalismos cochambrosos. Pese a todo, es un vano discurso que tiene una lectura perversa y, por supuesto, materialista: ¿nos invitan, incitan, o motivan a que nos vayamos porque creen que vamos a aportar desde allá una cantidad de divisas y así desatascar el tapón como han hecho otros venidos allende los mares...u otros periodos más “alfredolandistas”? El guerrero triunfante. Otra vez más falocracia y torpe orgullo patrio.
¿No será que no sabemos adaptarnos? ¿Hasta donde ha llegado nuestro evolucionismo darwinista, ese progresismo taylorista vacuo? ¿No ha servido de nada la fábula resultante de “La costa de los mosquitos”:::?

Los logros, consecuentes de nuestra ya elevada burguesía, como árboles, no nos dejan ver el bosque... Por que el concepto de futuro es la trampa. Éste ya vendrá, no tenemos por qué correr a buscarlo. El pasado ya no existe y lo tenemos demasiado en cuenta por el qué dirán ( otra vez el vecino...!). Las prisas nos matan más que el fumar, por mucho que se empeñen los pacotillas sanadores en sus templos de sabiduría. ¿No vemos otras oportunidades de hacer de nuestra vida algo más simple? ¿No sabemos romper con la costumbre que nos ha llevado al lugar que ocupamos?; ¿por qué permanecer y trascender cuando hay otros detalles y formas que explorar y compartir?
Algunos pertinaces han apostado falta de sexo para elaborar toda esta diatriba; creo que especulan demasiado. Aunque me pregunto si ellos, con la cantidad de flujos que exhiben, por lo menos verbalmente, no concluyen en unos términos similares habida cuenta de la que está cayendo, y no es frío, precisamente.


“Apenas llegó, se instaló para siempre en mi vida;
no hay nada mejor, que encontrar un amor a medida...”
Joaquín Sabina (1986)


lunes, 23 de mayo de 2011

Indignados!












Fue una mañana soleada y ventosa. Quizás Eolo, con su frescura, incidía en el pronóstico de lo que se avecinaba por el horizonte y que nadie calculó en un principio. Antes de seguir con mis obligaciones compartí esos primeros momentos con un grupo heterogéneo un malestar, una protesta unánime, convergente, aquella que se viene arrastrando sutil y susceptiblemente desde hace ya meses. Me sentía vinculado por diferentes razones y fui uno más de tantos.
El ideólogo que dio pie a todo ello, nonagenario ya, pero con una lucidez a prueba de vendavales, hizo que todo despertase y que el mensaje cuaje de tal modo que las consecuencias no se vislumbran todavía. Hay quien se atreve a vaticinar que el cansancio hará mella en todos sus componentes y que la continuidad será como espuma de cerveza. Pero a tenor de los visto, se constata que la creatividad, el impulso y coraje de una nueva forma de hacer política ciudadana está cambiando el rumbo hacia otros derroteros más equitativos e igualmente formales. ¿Caerá el estatus del individuo? ¿O podrá su acomodaticia sedentariedad?
Las formas clásicas, que tanta euforia han creado en el panorama resultadista reciente, están quedando obsoletas. Es igual, gane quien gane, si es más de lo mismo, exista el color que exista. La extensión de fórmulas mecanicistas, funcionalismos baratos, donde los números tienen brazos y piernas, no tiene razón de ser. Se alejan de la ética, aquello que preconizaban griegos primigenios.
El contagio se expandió, por lógica, a toda la calle y en muchas plazas. Incluyendo repercusiones internacionales de las que hay que tomar nota, la simpatía creada se ramificó en multitud de detalles, espacios y formas. El sentido de responsabilidad y lo bienpensante tomó cuerpo y ninguna fuerza de orden pudo con una masa que tomó conciencia después de un largo periodo aguantando despropósitos y ninguneos sociales. Fue creciendo en intensidad, sabor y honestidad, quizá, lo que les falta a esos gerifaltes tan ávidos. La erótica del poder crea adeptos, en una sociedad cada vez más secularizada. ¿O es la supervivencia del homo stupidus?
Poco a poco, la primavera, otra vez ella, tomó protagonismo. Con esa calidez, con esa luz. Donde aflora la dignidad como eje vertebrador del colectivo. Como en Praga, la Sorbona o, recientemente, Egipto. Aunque no lo podemos relacionar, ocurrió sin palos pero con firmeza. De modo reflexivo. Consensuado. Congregando a propios y extraños, de toda índole, condición, género y edad.
Alguno de los que ahora se frotan las manos pensando en su nueva posición relevante en los diversos órganos consistoriales, no sepa dónde están los adoquines ni la playa, pero la tendencia es uniforme. Los viejos discursos no servirán para otros propósitos que no sean los meramente dignos para el ser humano. La falocracia está condenada y muchos no lo saben ver por que se rigen por unos modos pasados de moda.

Y encima, el supuesto triunfalismo les hace creerse mejores que los que les han alterado, a todas luces, su burdo electoralismo localista.

Lo siento, señor Fraga.









jueves, 5 de mayo de 2011

GOAL!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!...



o la crónica anunciada de una falacia.

Otra vez nos lo han colado... Ha sido digno de un encuentro de fútbol, en este caso lo que ellos denominan “soccer”, pero sin el mediatismo de Messi y Ronaldo, que tan de moda están, sobre todo por el aborregamiento que provocan y las satisfacciones mentales que recrean _espero que físicas también_.
Sin embargo, esta adocenación es la misma que han recreado los televisivos SEALS, que tan fiel y peliculeramente han cumplido las órdenes de su bienamado jefe, tan compungido en el atrincherado espacio de su oficina.¿Qué hubiera pasado si se hubiera derribado otro Black Hawk? No sabía yo que existía una segunda parte del film “Eraser”, protagonizado por el musculoso Arnoldo... ¿Cómo es posible de que nos alegremos de la desaparición de alguien, por muy ogro que sea? Si no iba armado, ¿cómo esa obsesión en cazarlo? ¿Desde cuando los funerales árabes acaban en el mar? De monoteísmo a monoteísmo, y tiro porque me toca. ¿Te mato y cuántas cuento? Gloria a Caín. ¿Cómo es posible que nos las den con queso otra vez, sabiendo que las armas de destrucción masiva no existían? ¿Cómo es posible que todos los que festejaban la algarabía patriótica en la zona cero tuvieran, mayoritariamente (bien enfocados estaban, of course) una media de edad comprendida entre los dieciocho y veintipocos años? ¿Realmente lo vivieron? ¿Qué hacemos con lo acontecido en Madrid? ¿Celebrarlo en Cibeles? Y en Londres, ¿nos vamos de pubs? ¿Cómo es que se colabora con gobiernos que ejecutan extrajudicialmente cualquier molestia? ¿Qué sentido tiene disponer, pues, de contingentes desplazados en aquel territorio? ¿Es posible creerse la argumentación exhibida por los capos de una mafia oficial que se perpetúa a través de televisiones y medios afines? ¿Realmente estamos más tranquilos que antes de la caída de las torres? ¿No será que es necesario inventar otro chivo expiatorio para alimentar el miedo que es lo que controla nuestro ser? ¿Tan poca lucidez tienen que denominan la operación “Gerónimo”? ¿Todavía tienen interiorizada la figura de quien luchaba por unos intereses legítimos? ¿Hacía falta un despliegue operístico después de diez años? ¿Necesitaba Wall Street subir enteros a cualquier precio? ¿A qué teme el jefe de la democracia occidental, presunto valedor de las buenas y sabias costumbres? ¿No se ha enterado que la quema a lo bonzo en Túnez ha tenido unos efectos más populares, si cabe, y efectivos que su despliegue bélico en estos últimos años? ¿Cuál debe de ser la condición social que refuerza nuestra identidad en contra de un supuesto enemigo? ¿Cómo es posible extender la insidia sin medida, y no utilizar el diálogo como método?
Ahora sí, Xose, ahora si que hay que preguntarse aquello del por qué...¿Por qué no nos indignamos con lo que verdaderamente hay que indignarse?

lunes, 18 de abril de 2011

Humo

























Dos ilustres comensales me acompañaron anteayer en refrigerio común para la hora que corresponde al mediodía. A vueltas con la manida y publicitada manifestación ( o mas bien queja puntual, sospecho...) que tuvo lugar en una consabida y céntrica plaza de la ciudad en la que tuvimos el honor de participar por las razones que a cada cual le sugirió la convocatoria, y por la experiencia que ambos atesoran (ya son entraditos en años y con muchos kilómetros en su haber y una vesícula menos en su cuerpo ), me pregunto si la venta de humo, sea éste de la densidad, volumen y color que sea, no se está apoderando como una costumbre más, dada la situación coyuntural que vive la geografía económica y humana en la actualidad. Parece como si hubiera que mantener la bandera aunque no sople el viento y todos tengamos que subir a lo más alto del mástil a extender el trapo, peleándonos por ello .
Con anterioridad (y creo que en otros posts ya dejé constancia) la venta de motos era, hasta cierto punto, lógica, sobre todo por la picaresca que como método este territorio posee desde tiempos ancestrales. Acabas aceptando la mentira como forma creativa de subsistencia ( es un axioma de la condición humana, que dijo House en no sé qué episodio de la serie) y factor que da personalidad a la idiosincrasia nacional y autonómica. Sin embargo, considero que no disponemos ya, o no se dispone, de más argumentos con los que cercar, atornillar, nuestros anhelos, expectativas o futuros como ciudadanos de a pie, del llano. Hemos pasado del algo tangible, convertible, a una substancia etérea e inaprensible. Quizás entramos en una fase de no-solución o salida, puesto que no hay más cera que la que arde (más humo) y nuestra mentalidad, formación o cultura es nuestra mayor celada. Viene la época del “campe quien pueda”, o apáñatelas como creas. Se ha individualizado tanto la responsabilidad personal que es tarde para colectivizar, y por ende, convivir. ¿Es la sociedad del bienestar la del bientener? Japón, tan famoso por circunstancias, paradigma organizativo y tecnológico de lo humano, ¿qué nos va a contagiar? El negocio de las basuras en Italia, ¿es el futuro?
Uno de ellos apuntilló en repetidas ocasiones que “estamos archivados”, haciendo referencia a lo previsible que resulta ser cualquier población que habite un espacio determinado. Debe de ser nuestro tejido, pensé. No sé si éste señor conoce el uso panóptico que hacen las clases dirigentes al pueblo cuando no se es fuerte y hay que aparentar un control, por que no hay, realmente, efectivo; en los colectivos pre-industriales e industriales de cualquier periodo histórico dado, a menudo ha tenido más peso la idea de destinar un presupuesto al uso de la fuerza o del sistema en detrimento de la pedagogía y la educación, que es lo que hace crecer al individuo. Claro que esto no interesa. Sociedades monoteístas. “Siempre se sabrá cual será el siguiente paso”, decía.
El otro barbudo amigo comentaba que no habrá revolución hasta pasadas unas generaciones, aquellos hijos de los que ahora protestan entre comillas. Ellos serán los verdaderamente perjudicados, puesto que el baby-boom de los 70 son una banda de comodones, que es lo que les hemos enseñado. Entonaba el mea culpa? La falta de orden suple la excesiva fiscalidad. Al transitar por la calle esa tarde tuve una sensación realmente agridulce, quizás como aquel sábado del 2003 y el No a la guerra (cercana estaba la actual Ministra de Defensa, por cierto) y apunté con mis acompañantes _una, funcionaria; las otras, usuarias hospitalarias_ una idea: no hay nada como forzar la situación haciéndose la víctima, por aquello de que “quien no llora, no mama”, pero manipulando la opinión pública y el todos a la calle. Es decir, nos hacemos los pobrecitos y así, con el pollo bien montado, ven en el foro que estamos necesitados y son ellos los culpables. Aquí, simplemente, hemos maquillado la gestión y cuestión, pero damos a creer lo contrario. Hay un matiz diferenciador: no se ha utilizado la compasión como arma; esta vez “tenemos razón” patria. Como ensayo, puede ser, pero los que me cercaron una vez finalicé la hipótesis no me tenían cara de buenos amigos precisamente, aunque alguno vio un poco de humo en la marabunta humana. Debo reconocer que fue emocionante y no sólo por la solidaridad exhibida _ habían profesionales de varios sectores, así como también usuarios de diversa condición _ de todos los presentes, creo que convencidos de que lo que hacíamos era por legitimidad (recordé mi muela de juicio... pronto me quedaré sin, abonando lo que corresponda, so pena de padecer una lista de espera, que seguro será interminable). Cuando Santa Bárbara truena...
Comentario sobre que se está controlando el tiempo que tardas en ir a buscar una botella de agua dentro del horario laboral, a tres minutos de tu puesto. Profesorado de lenguaje sánscrito que, incongruentemente, no ha visitado jamás Oriente. Sindicatos que, mermados de asistencia en sus ultimas convocatorias, utilizan “cachorros”(la bien llamada “nueva militancia”) obedientes que, sin rechistar, hacen lo que les dicen y así crean masa. Universidades que no saben qué cocinero dirija una extensión universitaria a precio de oro que de prestigio y mantenga las aulas y las butacas llenas. Amistades que han derivado en peligrosas por la confusión que generan. Alcalde de población costera que, para mantenerse en el poder, utiliza un método estrechamente intimista que huele a la legua. Urbanistas que diseñan por máquina cómo y por donde debe el transeúnte “circular”. Bienintencionados tests que, aparte de cumplir el expediente psicosocial exigido, aplacan las iras de los examinados. Leguleyos paranoicos que no saben lo que proteger (“¿de quien debo defenderme si no conozco enemigo?”), destripaterrones atentos al menor salto que practican el “más de lo mismo”, ya pasado de moda, gurús venidos a menos en el ámbito pseudo-religioso. Fauna, en definitiva, que se está extendiendo con una progresión aritmética que da miedo, disfrazados de aparente titularidad académica y experiencia demostrable... Eso sí, los partidos de fútbol a la hora más lógica y mágica (para crear afición, ¿deportiva?)... Lo mismo da idiotizarse con la caja tonta que con las redes sociales, anacronismo éste que evidencia un modo más de vigilancia grupal, por mucho que los árabes se hayan beneficiado en sus, hoy, alteradas ciudades.
Esta vez, dejaré de lado las teorías de Dawkins y mi altruismo lo olvidaré en pos de Morfeo. “... y en la fiesta nacional, yo me quedo en la cama igual.., que la música militar nunca me supo levantar”, cantaba Paco.
Y todo esto después de salir del dojo...
¿Qué hago yo delante de esta pantalla? ¿No tengo ya bastante fama? Y encima, me he quedado sin tabaco.

jueves, 29 de julio de 2010

Cornudos

 


Siempre existe un dónde. Es lo que todos tenemos en lo más profundo de nuestro córtex, que dijo Punset. La orientación es lo primero que desarrolló el australopitecus para saber cuál era el siguiente paso.
Pero si nos suprimen aquello de lo que no debemos prescindir porque es, en definitiva, nuestra identidad, ¿cuál será la referencia, el destino? Me viene a la mente el corto espacio existente entre el monte Hacho y las playas de Bolonia, brazo acuático que recorrían y todavía recorren navíos de considerable tamaño y calado, y simpáticos delfínidos que no tuve ocasión de ver _dejemos de lado las obligaciones con las que tuve que proceder aquel día_, símbolos, por otra parte, de las culturas de este mare nostrum en el que todos nos hemos criado, educado, mal que nos pese, desde la más oscura y lejana noche de los tiempos. Periplo éste no exento de riesgo para ambos, con sus corrientes marinas al gusto de Melkart, vientos que hacen de Eolo un indestructible ser; caprichos de la naturaleza, como nosotros mismos. No me extraña que lleguen, circunstancias aparte, marineros de piel oscura procedentes de otros lares y ocupaciones varias sin apenas conocimientos náuticos, pero con la única intención de la voluntad de recorrer el paso, legitimidad venida a menos últimamente, gracias a las soberanías mal comprendidas y nefastamente utilizadas.
Ayer nos quedamos sin cuernos, como si fueran los únicos de los que hay que tener miedo. Como si fueran los únicos que acometen y generan espanto. Quizás son los menos, pero su uso nos ha llevado a la gestión interesada, la mala interpretación de la circunstancia, a la descontextualización de los hechos y sus diferencias, parece ser, irreconciliables, al coartar no aquella legitimidad sino el recurso que la identifica, a la falsedad que provoca el enfrentamiento, la pataleta mal disimulada por otras causas, la verborrea intelectualoide con visión mesiánica, populista, al maltrato que tanto pretendemos erradicar. ¿O no somos animales, también? Pregúntenle a Jung. Al final le daremos la razón a los toreros, cuando decían aquello de “… más cornadas da el hambre…”. Sin vamos eliminando platos, para qué un Arzak, un Adrià o una cocina… Porque si la gastronomía es cultura, ¿a dónde vamos sin ella?
Hasta que el próximo odontólogo quiera… Depende de cuidar la propia dentadura.



lunes, 30 de noviembre de 2009

Reencuentro




















Sucedió en un espacio de ciudadanía imparcial y particularismo histórico, hecho de necesitadas coincidencias, limitaciones y medias luces..., cercano y lejano al unísono, del todo y de la nada. Un territorio que era salpicado con animadas muchedumbres venidas desde lo más lejano de Gaia, madre siempre protectora, y autóctonos con denominación de origen.
En una esquina interior y de excepción, un infante de ojos vivarachos y piel morena que compartía refresco y mesa, fue inducido a expresar de modo artístico una renombrada marca de cilindrada deportiva notable. A duras penas, balbuceando, optó por lo que su inocencia le sugería ante la broma, esbozando una sonrisa de oreja a oreja. Los adultos que le rodeaban fueron complacidos por la respuesta que su corta edad podía ejercer y el intento de vocalización con la boca llena se quedó en eso. Pese a no entender el juego, su mirada demostró que, pese a todo, la diversión era asumida como parte del aprendizaje de la vida. A partir de ahora, su subconsciente memorizaría el detalle.
Era tarde y los estómagos requerían una ingesta lógica para la hora que marcaban los relojes y el ritmo laboral había desecho. Las obligaciones pesaban y la entretenida charla, después de compartir sabidurías y desconocimientos mutuos, llegaba al colofón adecuado y sonrientemente formal donde los coincidentes, recuperando las buenas costumbres, se dieron los deseos más ubicuos, habida cuenta de la tardanza desde la anterior cita. Cada uno escampó hacia su guarida.
Era luna de noviembre, creciente, con mensaje implícito del elemento acuático por excelencia. Una de las fases del satélite más bellas de la simbología de lo femenino.
Qué coincidencia. Y María Sarmiento no estaba. ¿Se la llevaría el viento?

Cosas de las lunas...

lunes, 24 de agosto de 2009

Universidad...













































Quiero pensar que en el terreno en que no movemos, o nos vamos a mover a partir de la fecha por nuestra futura competencia profesional, el uso que se haga de las nuevas tecnologías tenga que ver con la utilización de una herramienta más. Una herramienta que permita una multiplicidad de oportunidades a la hora de conseguir acceder a información, sea privilegiada, lejana, con otro lenguaje, etc., para un mayor enriquecimiento personal o de mis semejantes. No es una declaración de buenas intenciones, sino una visión práctica de lo que pienso que debe de ser la cibercultura, entendida ésta como un modo de actuación amplio y comunicativo, sin que la prisa, la velocidad de acceso, el afán por la apropiación de conocimientos sea el leitmotiv que me distinga.
El autor manifiesta en su exposición toda una serie de consecuencias bienintencionadas de una nueva forma de vida que nos integra a todos, nos hace más próximos, más iguales, nos permite un intercambio…¿real?...; ¿verdaderamente?.
Opino que intenta describir una sensación de vivir, es decir, un deseo de hacernos creer qué es el futuro. Pero éste, según el texto, está salpicado por una serie de términos que relacionan más el mercantilismo, la consecución de bienes y servicios, sin moverse de casa, por así decirlo. Todo con una rapidez vertiginosa, donde los empresarios, los nuevos ciberburgueses, impulsores de las sociedades a través de las diversas etapas históricas, sean los que determinen el modus operandi del resto de la población, abarcando el máximo de los territorios, siempre comerciales, del planeta. Ello conlleva a un cambio en las mentalidades, en la política ciudadana, etc., contrayendo nuevas pautas y compromisos que, bajo mi punto de vista, alejarán a unos de otros.
¿En qué consiste, pues, la socialización en los ámbitos locales, el diálogo de las diferentes cuestiones cotidianas que nos atañen a todos? ¿Dónde quedarán los espacios que dinamizan e impulsan la participación civil? Todo lo que han luchado los dirigentes locales, políticos de a pie, en pos de la convivencia, ¿quedará en nada? ¿Qué será de la buena vecindad, la relación estrecha con la tienda de ultramarinos que tengo al lado de mi casa? ¿Tenemos derecho a imponer un determinismo mercantil en aras del progreso de unos pocos? Estos siempre serán unos privilegiados, por que poseerán los medios, las máquinas y demás cuestiones de orden corporativista.
Sus organizaciones siempre estarán por encima de otros intereses más humanistas. No querrán, ni dejarán, que perdamos el tren evolutivo; nos contagian su optimismo, sus ideales, sus métodos, en definitiva. Incluso sociedades tradicionales, rurales, ya se están amoldando a éstos (Véase Diario El Mundo, “La globalización según los indígenas”, Marzo de 1998/César González, Teotihuacan_México), ejemplo de naciones, identidades, que históricamente han estado enfrentadas y/o distantes en la geografía mundial, que han decidido limar asperezas y consensuar unas directrices que les permitan sobrevivir, puesto que se han visto imbuidas por una sociedad de valores cambiantes a favor del un nuevo mercado mundial. ¿Es esto un nuevo fundamentalismo? ¿O quizás, habida cuenta de que el hombre, desde la noche de los tiempos, siempre ha guerreado contra sus vecinos, no ha sabido entenderse ni relacionarse pero sí imponer su concepción de las cosas, está intentando fomentar otra forma de comunicación? ¿Necesita de nuevos ideales, creer en una nueva doctrina? ¿Estamos creando un terreno abonado a la adicción del consumo, sin más?
Mi planteamiento es virtualidad vs. tangibilidad, lo real y lo ficticio, es decir, la primera como algo supuesto, utópico, comprobable, pero que no permite una comunicación estrecha, sencilla, real, que nos dé un profundidad en el conocimiento del otro. Lo virtual flota, es frialdad; las percepciones, lo que hace aumentar lo cognitivo es cercano, por que es el otro el que te ayuda a conocerte. La emoción que experimentamos al leer una obra, un título, un autor es algo tan real que nos hace crecer. No dudo que la información que se obtenga a través de un soporte, el acceso que disponemos a costa del cableado, nos relacione en la distancia con algo también sublime, pero no deja de ser una suposición especulativa, que viene refrendada por otras opiniones, otros contextos e influencias. ¿Dónde está la experiencia directa? Recuerdo una charla en la Universidad de Verano de Menorca (13-09-03), cuando el eminente sociólogo José Mª Tortosa (U.Alicante), nos deleitó durante dos horas y media, que se me hicieron cortas. La información fue directa y me consideré un receptor privilegiado. ¿Hubiera sido lo mismo a través de la red? Lo dudo.
Por ello, creo que la globalización no deja de ser un término mecanicista, iguala matices para despersonalizar. Thomas Hobbes dijo que “...el hombre es un lobo…”, para él mismo y sus congéneres y las nuevas tecnologías serán, si no lo son ya, un arma de doble filo, donde el abuso puede crear un subdesarrollo, unas diferencias que excluirán y si no, crearán dependencias por que cuantificamos los hechos y las cosas. El adocenamiento no dejará espacio para el discernir, el ritmo será frenético. Y esa herramienta, útil para el descubrimiento, se convertirá en un elemento de un modismo más como tantos otros que nos invaden en un momento de la historia, que nos llevará a un cierto estilo de vida, elitista, en un espejismo creíble de obtención de mucha documentación en el menor tiempo. Pero, ¿sabremos qué hacer con ella? ¿Será un arma arrojadiza en pos de la presunción? ¿Tendremos la suficiente empatía para comprender su uso? La internacionalización que hace reseña el autor, a mi entender, es un paradigma superfluo, pues sólo lo hacen, o harán, los que disponen de tecnologías, palabra considero prostituida, puesto que se utiliza sin propiedad significativa. Relacionando esto último, ¿qué tendrán que hacer los mapuches de Chile para sobrevivir en su entorno natural, expulsados de su entorno, dado que la construcción de una presa proveerá de energía en ese territorio? Ello convertirá su geografía autóctona en una inmensa central que abastecerá de electricidad a parte del cono sur de América. ¿Para conectarles al ciberespacio y que Caprabo venda sus productos on line? ¿Y si hay una disminución del suministro? Un apagón, vamos.
No quisiera olvidarme de otra cuestión que considero importante: la soledad, el individualismo, imperante desde hace ya algún tiempo y que está caracterizando a las generaciones actuales. Es consecuencia de la modernidad y el avance técnico, puesto que las comunicaciones generan un hedonismo que aísla. Pero es la paradoja: solos pero superconectados, con cantidad de información, pero pendientes de una pantalla. Orwell ya lo tuvo claro. O no.

En la Facultad de Documentación, año 2002-03 ( después volví  y "abracé" la antropología ).

martes, 16 de junio de 2009

Ansiedad



























































“Desgraciado el país que necesita héroes...”Bertolt Brecht (1898-1956), dramaturgo y poeta alemán, fue quien acuñó la frase. Vivió en una época convulsa y compleja, donde el ascenso de algunos sectores de la población a una ya incipiente e influyente burguesía determinaba una aislamiento del individuo en sí mismo, que él consideraba la mayor riqueza del colectivo humano. El ser es aniquilado por la fuerza del capital, siendo éste el nuevo dios que todo lo rige, todo lo domina, todo lo pragmatiza.
A vueltas con esta entrada y rodeado de toda la pomba y boato que corresponde al mes de junio (será el verano...), me pregunto qué sucederá si cierto presidente equivoca sus predicciones, si una aclamada figura deportiva (de la que, creo, ya he hablado en algún post anterior) no culmina la jugada para la cual ha sido encumbrado. Ya sé que el “más de lo mismo” me invade en un momento en que nadie mira alrededor con respecto a otras cuestiones (...o si se hace no se nota... ), pero, precisamente en unos tiempos en que organizamos una protesta por que un equipo está en segunda (¿se acuerdan aquella en la que cierta afición hispalense no quería a su idolatrado equipo en categoría inferior?), pero no nos implicamos a la hora de haber ejercido nuestro derecho al voto ( y encima maldecimos los resultados ). Preferimos celebrar el que un español (estadísticas aparte) es un figura en el país de los rascacielos que no desconectar los televisores donde la bazofia invade unas imágenes destinadas al entretenimiento más chavacanero. Menos mal que Punset se ha cambiado de horario...
No quiero imaginar cuando las expectativas más esperanzadas se lleven al traste las ilusiones más anheladas. Nos convertiremos en el país del “siempre esperando”... a que otro solucione el problema. Mientras, la velocidad de las motocicletas nos hipnotizará tanto que no sabremos disfrutar del paso a paso de la vida.
¿Es la banalización de las costumbres, los hábitos, el triste final de las sociedades opulentas, satisfechas, hartas? ¿Dónde está la conciencia, la idea de colectividad que se nos “inculca” en la escuela? Es un buen momento, “crí... tico”, pero bueno, para reconducirnos a lo humano.
No nos engañemos. Fernando Torres defiende la mercadería. Lo que ocurre es que él, en sus últimas declaraciones, también querría ser el héroe ascendido al Olimpo. Y que lo admiren las multitudes. En mi caso, prefiero ser querido; aunque sean unos pocos.

martes, 9 de junio de 2009

Ilusiones!









































Después de una semana ( y más) de retórica verborrea, de reapariciones estelares que aseguran el supuesto interés del estar en ello, de desconcierto ideológico, promesas vanas y desprestigio del vecino, por fin ya sabemos quien seguirá gobernando, ¿con orden pero sin concierto?..., dentro del panorama sombrío que, en lo económico y otras colateralidades, se avecina en el Viejo Continente. Es una lástima, ahora que en el otro lado del charco alguna claridad se vislumbra, sobre todo, después del discurso de El Cairo.
Hace algún tiempo, y no sé por qué motivo universitario, ya vaticiné la poca sintonía entre el electorado y los candidatos. Entre las ideologías y sus representantes. Entre la ciudadanía y la política. Por que los contenidos, y no digamos la imagen, exhibidos, no han tenido el talante que se esperaba; ni el talento, aunque éste era de suponer. Se han mantenido unos enfrentamientos arcaicos donde permanecen todavía, para desgracia de este país, conflictos de épocas pretéritas que no ayudan a la propia madurez territorial. Parece el Oeste de las películas de Hollywood: o estás conmigo o contra mí.
¿Nos hemos vuelto más “pasotas”? ¿Ya no comulgamos con las antiguas liturgias revolucionarias, pasionales, de nuestros abuelos? ¿Sólo sabemos salir a escena, respaldados por curados asistentes que aplauden gracias a la simpatía que producen los actores? Por que el problema no está en la opción que eliges para que te represente un grupo o individuo, sino en la calidad del primero de esa lista que va a respaldarte y cómo realiza su trabajo. Con todas las actitudes y aptitudes observadas no me extraña que la indiferencia campe a sus anchas por las urnas en cualquier convocatoria (y ya llevamos varios ejemplos...) de este ámbito.
Lo perplejo es el análisis de los resultados posteriores una vez finalizado el escrutinio. Todos se adjudican el haber vencido al contrario. Ya empieza a ser clásico, e iluso diría, la táctica del eufemismo más correctamente político utilizado (y digo bien). Iñaki Gabilondo (Noticias Cuatro, lunes, 8 de junio, 9.00 noche) lo calificó de cínico. Es posible. Por que no se pueden esconder, sin embargo, ciertas hecatombes numéricas y porcentajes no asumidos ni cumplidos. Hay que ver lo bien que saben darle la vuelta a las valoraciones.
Si Pitágoras levantara la cabeza, se asombraría de la frivolidad con que se toman los actuales responsables políticos el ejercicio de nuestros intereses en Europa, princesa ésta venida a menos, las formas de gobierno que, allá por la Italia continental de la Época clásica se crearon para mejor organizar las sociedades, fruto de lo cual estamos aquí. No sé si los pitagóricos utilizaron el miedo para amedrentar al electorado, el desdén, la mentira y el desinterés por el otro que no deja de ser un miembro más de tu comunidad. La búsqueda que pretendían de armonizar formas y cohesiones, pues no dejaba de ser una religión, se traduce, en la moderna actualidad, en un sinsentido.
Creo firmemente que es la falta de pedagogía un obstáculo insalvable aún que no sabemos aplicar para poder saber dónde estamos y dónde vamos en un continente con cada vez más diversidad y complejidad, y que debemos redescubrir en honor a todos aquellos que nos precedieron. De lo contrario, populistas retrógrados y ávidos piratas, amén del productivismo neoliberal, nos llevaran por el camino más despersonalizado y falto de identidad que exista.
¿Y si en la próxima cita ejercemos nuestro derecho al voto entre semana...?

jueves, 26 de febrero de 2009

Homenaje a unas tijeras...

























































Me gustan los amaneceres de febrero. Desde hace mucho tiempo... Una vez el frío ha asentado temperaturas y contrastes, la atmósfera se levanta limpia cada día. No desmerece el aprovechar el paseo a la salida del sol para darse el gustazo con matices y glorias, salpicado éste de brumas o cromatismos varios. Es uno de los pocos momentos en que el astro rey es honrado, cabal y sincero, hasta que el horario le infunde otros usos y consideraciones. Pero siempre está ahí, aunque la meteorología sea adversa a personas y acontecimientos.
Recordé una frase que entresaqué de una entrevista a uno de los mejores filósofos que tiene el documental fotográfico, ex-profe y revelador de la imagen en su significado más íntimo y ontológico... "la memoria no es la que conserva lo vivido, sino la que selecciona lo recordado..."
Por eso quiero empaparme de esos amaneceres de febrero mientras viva por que me recuerdan a un fígaro estimado, muy especial, responsable de que yo esté por estos pagos, aquél que tenia semejanzas con el carácter de esa luz que nos ilumina por las mañanas. Un fiel exponente de la fama que tuvo el personaje en la ficción. Un apelativo que no le desmereció, que reflejó sus características más obvias cual protagonista cervantino o de la musicada obra mozartiana. Por que una peluquería no deja de ser un pozo de sabidurías varias, impulsora del buen rollo, de las sabiendas, del hermanamiento y de la confidencialidad. Y siempre a través de una figura catalizadora, inteligente, capaz y sagaz, equilibrador de impulsos y sensaciones, provocador de cultura y ávido de ella. No en vano sus descendientes y familiares escogieron disciplinas relacionadas con ésta.
He necesitado de una instantánea para seleccionar sólo un recuerdo, que ha sido suficiente para mantenerle con vida.
Por ello, ahora contemplo el alba como una escena inmensa que abarque la sencillez y claridad de su ejemplo. Y que no se me olvide ese recuerdo...

lunes, 9 de febrero de 2009

Estirar



























“Estiramos más la manga que el brazo”… dijo, utilizando el refranero. Así de contundente fue. Coincidí con él después de un tiempo en un bar de esos que disfrazan estilo y postín en la periferia de la ciudad, pero con un menú que no reviste más seriedad que lo acostumbrado para el nivel que debe exigirse y el precio que se abona. Ahora que nos apretamos el cinturón realmente, impera la moda de no cocinar los fines de semana y los denominados “to take away” adaptados están llevando la palma y la calle a todo transeúnte que, como forma de ocio, tiende a visitar estos espacios que disponen de charcuterías, vinotecas, degustación y demás variantes culinarias como añadidos. En su interior, hay un espacio donde la cocinera es como las de antes, o sea, como nuestra madre. ¡Y están a rebosar!

Apropiándonos de la calidad de las viandas en cuestión, este ávido lector de un rotativo de derechas, mordaz impenitente y demasiado parcial para mi gusto, (aunque esto último refiriéndome a las lecturas correspondientes y no a los platos asignados) me explicó su particular visión de la tan manida crisis que todos padecemos, incluido él, que tanto le toca como pensionista. Un bla, bla muy extenso. Él, que nació y vivió una posguerra cómoda y ahora se encuentra habitando barrio complejo de ciudad populosa con vecinos de otras nacionalidades que trabajan hasta en domingo, si es necesario. La afirmación que encabeza el comentario viene a cuento de que, siempre según la perspectiva de este distinguido comensal, “… en esta península siempre nos hemos dado al alardeo como competición. Pertenecemos a un tipo de tribu que, desde los íberos, hemos peleado siempre por lo nuestro, sin atisbo de solidaridad y con la única obsesión de tener más que el vecino. Ni con la venida de los romanos, por mucho imperialismo que pretendieran inculcar, nos hizo cambiar el carácter y como dijo un tal Meliá, político a las órdenes de Suárez, somos un pueblo que tiene las opciones de adaptarse o le pasan por la piedra. Y claro, tenemos demasiado orgullo. Y este es el problema: como no tenemos otra cosa, eso nos queda, siendo nuestro principal mal. El empresario que crea una empresa quiere tener, al finalizar un ejercicio económico, un chalet y un super coche aparcado en la puerta. Y, por supuesto, mirar de soslayo. Parece que el no triunfar sea pecado. Eso es lo que ha quedado en el tejido de este territorio. No sé por qué nos sorprendemos. Todos buscamos lo mismo. Y cuando viene una hecatombe, que supongo ha habido y habrá, al dejar de ganar lo que se ha previsto, se proclaman pérdidas económicas. Es una obscenidad; y una falta de ética…”

Debo decir que las palabras de mi ocasional contertuliano me impresionaron. Sobre todo por que se hacen con el estómago lleno. Al menos, parcialmente; es el momento en que despotricamos mejor. Me vino a la mente otra conversación, esta vez más allá de estas fronteras, pero de similares intenciones. Esta vez el interlocutor poseía, creo que todavía dispone, tierras en Cisjordania, cuatro mujeres y una ocasional ocupación laboral de guía turístico en el país de al lado. Y debe mediar constantemente con una situación difícil, dada la conflictividad en la zona. Abogaba, defendiendo con vehemencia pero degustando té, que el dinero es lo que mueve el mundo, por mucho que los dioses y los hombres se empeñen en lo contrario. Cada individuo sobrevive como puede y el supremo le da a entender. Los sorbos de la infusión eran un detalle por haber consumido en un restaurante de carretera de los que era adjudicatario de beneficio por tantas personas que lo visitaran. Me pregunto si Isiah, allá por la inmensidad del subsáhara senegalés, con su cocina de quita y pon, puede opinar de algún modo mientras muele el mijo diario para los suyos.

Por cierto, no aboné el montante de la cuenta; fui invitado al finalizar la sobremesa. Hoy, la ensalada tropical estaba sabrosa. Será que lo gastronómico nos permite medir nuestro estado del bienestar.

domingo, 13 de abril de 2008

Sin título...





Y la luz se apagó. ¿Fue una sorpresa? ¿Algo premeditado? Todo estaba medido antes de empezar... quizás. Pero las esperanzas con las que recorres el mundo para compartir siempre se esfuman. No somos los adecuados, los pertinentes, para el caso. A lo mejor es que la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla, que dicen...
No lamento nada. Creo que somos un territorio sin conciencia de futuro. Así nos va, cada uno en su demarcación, mirando para el lugar que no es el óptimo. Todavía debemos esperar unas décadas más para poder pensar que hay un ideal humanamente posible, aceptando, incluso, nuestras bajezas. Ni hablar de utopías, ideologías ni formas de gobierno; están pasadas de moda y no sirven para estos tiempos, donde todo habitante de este planeta está inmerso en una reflexión personal que no se atreve a exteriorizar por orgullo. Nuestros políticos y dirigentes no ayudan y todos los especialistas e ilustrados que salen de las instituciones, corporaciones y círculos del saber y poder se convierten en meros bisoños que lo único que desean es darle continuidad a la proyección que sus ancestros anhelaban para sí mismos. Y ni siquiera aquellos tenían claro para qué procreaban. Ahora todo se convierte en una litolatría barata que no ayuda en modo alguna a una evolución lógica, base de cualquier civilidad.
Se impone un cambio de estrategia, pues no queda tiempo; la vida de muchos sirve, ya lo dije, como ejemplo para otros. Dejas atrás ilusiones, pasiones y complicidades, que no recuperarás, puesto que estaban destinadas para un espacio determinado y gentes que creías afines.
Hay seres que esconden su talla por falta de valentía. Lo disimulan en ciertos actos, teatros operacionales diversos y eufemismos, fórmula ésta muy utilizada, tanto real como semánticamente, en la actualidad. Visten trajes de importancia, tiene un discurso consistente, relaciones de peso; se escudan en ciertos personajes históricos que vivieron otras realidades y ellos esperan igualarse con ejemplos mediocres y fatuos. Lo único que demuestran es que son meros leguleyos de mercado medieval. Si se añade un poco de snobismo, hasta puede parecer real y creíble. Pero después de un tiempo, corto, breve, un detalle apenas insignificante, observas que sus argumentos vitales se les escapan de una supuesta personalidad, apabullante, acaparadora, divina... Acaban mostrando una soledad, una tristeza, que son su verdadero día a día. Absorbidos, se van consumiendo poco a poco. ¿Quién es el ingenuo y quién el vampiro?
Roto y deshecho, debo rehacer: una morada o una intención... Pero, ¿para qué? No me rodea una mentalidad positiva y sí una precariedad demasiado rigurosa que no da confianza...Creí que la historia se repetía; me dijeron que no en un lado del otro continente. Se escribe constantemente; pero no aprendemos de ella..., no cometeríamos los mismos errores de bulto. Hemos rechazado la animalidad que nos caracteriza, en razón de una postmodernidad mesiánica inoculada sin darnos cuenta. Tenemos en cuenta el reloj tratando de que la arena no se nos escape de las manos... Nos dejamos la cordialidad, la comprensión... por el camino. Como aquél tango que proclama... "muchos cuidan sus zapatos, andando de rodillas..."
Por eso me acuerdo cada vez más de aquél espacio, extenso, posiblemente monótono, pero poblado de gentes que, dejando aparte su color de piel, saben dónde están con respecto a sus antecesores y el lugar que ocupan en este momento de sus vidas, aunque éstas no se puedan comparar con el ritmo de "nuestra" occidentalización agobiante.
Y por eso estoy de acuerdo con Cortázar y no con su antítesis pesimista, que muchos profesores de literatura catapultan como símbolo en el poniente europeo. Al final tendrá razón aquél caudillo macedonio cuando le presentaron a cierto cuadrúpedo inquieto una tarde de primavera y que después fue compañero inseparable de batallas y expansión: "Buen caballo se pierde por no saber manejarlo". Es lo que considero, deambulando por estas calles que ya no tienen sentido. Mi mirada va más allá, sigue perdida entre tanta gente y cada vez más vacía...No hay destino ni lugar; si acaso, una insoportable levedad, que combates como mejor puedes. A veces, sin ganas. El señor Pere, que fue incansable hasta sus noventa y tantos, habitante insigne donde la tierra bramó hace tiempo, tenía razón: todo es mentira.

jueves, 3 de abril de 2008

Ella...

















Dos colores rigen su vida hoy. Asistida y vigilada por un artilugio que ni ella misma comprende ya, pero que todavía articula aquella de un modo ciertamente constante. Habida cuenta de su inmovilidad, ni siquiera puede verlo, y si lo siente es a través de esas conducciones plásticas con que une su cuerpo a lo sensible de la máquina y que la envuelven como pulpo que abraza su presa. Esos colores, que son lo más cercano a los clásicos semáforos que conocemos, exigen el mismo orden que en las calles de una gran ciudad, donde todo es regulado de modo frío y distante, en pos de una organización, una utopía. Falta el que no quieres ver, el que te reprime, el que dictamina los modos de proceder de un tráfico que es la vida. Cuando, súbitamente, aparece, no sabes qué pensar, qué camino tomar, o si otros designios han tomado la decisión ya, drástica y sin retorno.
Desde hace días vive postrada, sin posibilidad de levantarse del lecho; su propia existencia le está diciendo basta. Por todo lo que ha vivido, por todo lo que ha realizado y, también, lo que no ha podido culminar. Por ello, quizás se resiste, no se doblega y sus quejas son un modo de diálogo, inteligible, repetitivo... No quiere, por carácter, dejar el mundanal ruido que, tras las ventanas, se escucha.
La abnegación que le acompaña diariamente no tiene nombre y sí una gran entereza y fidelidad; pese a todo, una inusual paciencia le hace tomar energía, en un intercambio de fuerzas que, como prueba, todavía resta a una convivencia de años, donde las ilusiones, los fines, han quedado atrás y ahora se traducen con otras expectativas. Pero no hay tiempo, pues es lo único que se consume sin remisión.
Desde este mirador contemplo, desorientado, todo el abanico vital que se extiende a mis pies. Y recuerdo mis expectativas y deseos. Y personas y hechos.

¡Qué extraño mediodía, luminoso y frío, inusual en una metrópoli como ésta, donde todo se ve lejanamente claro!

Y no puedes olvidar que la vida continúa. Y que el ejemplo de unos sirve a otros.

...

Dejó de existir en un momento tranquilo, oscuro como el color de la noche que nos rodeaba a todos, en silencio como corresponde a esa hora de nocturnidad manifiesta, junto a esa pieza de humanidad que la conoció hace años..., sin hacer ruido, con disimulo, sabiendo que todo se había escrito ya...


En medio de la semana, de un día soleado y caluroso de primavera, como conviene a esas flores...




"Como las gaviotas y las olas,


nos encontramos y nos unimos.


Se van las gaviotas, volando,


se van rodando las olas


y nosotros también nos vamos..."




R. Tagore, poeta bengalí (1861-1941)

sábado, 15 de marzo de 2008

Ibericidad























No reniego de nada, pero no siento españolidad pese a nacer en un populosa urbe de catalanidad manifiesta, ni teniendo ancestros en el centro y sur de mi imperativa legalidad estatal y tener castellanizada mi estampa.
No me siento de ningún lugar en especial y sí de todos en particular... 
¿Qué es ser de aquí o de allá? Abastar territorios y lenguas debe de ser el fin... ¿O el recorrido?

En el laberinto del transporte sub-urbano, 07.19 de la mañana.


viernes, 25 de enero de 2008

Yo constato...























Significativo lo surrealista que domina el amplio espectro de lo humano en esta semana increíble.

Uno: Político que visita país nórdico para intentar impregnarse de las excelencias propias de su sistema de enseñanza y poder, posteriormente, aplicarlas, según pretensión, en nuestro territorio. Increíble escena: el susodicho representante de esta formación, rodeado de alumnos en un centro educativo, como uno más, con cara de haba y actitud de niño aplicado en las explicaciones pertinentes del docente de turno. Supongo que percibe el método por el cuál Finlandia se ha convertido en nuestra arcadia particular de este sector. La enseñanza, como piedra de toque argumental para poder demostrar a los electores que nuestros elegidos para gloria durante otra legislatura, se "mojan". La duración de este periplo me preocupa: ¿sólo cuatro días son suficientes para quedarse embobado de las capacidades académicas con las que nos sobrepasan los "samis"? ¿No le apetecería, asimismo, conocer también cómo es el orden social, el civismo de sus calles, el modo con el que proceden las relaciones entre las personas de ambos sexos, el "modus operandi" del tráfico rodado? Por poner unos ejemplos... Usted sólo circula por la capital... ¿le apetecería recorrer otras ciudades del centro-medio de aquél país?

Dos. Titular de convocatoria: "Aïllem l’Estat d’Israel. Trenquem el bloqueig a Gaza". Aislemos al estado de Israel. Rompamos el bloqueo de Gaza. Increïble; y un contrasentido. Organizo una protesta para quejarme con lo que otros están ejerciendo su chantaje particular, de tintes, digamos, "bíblicos". Obvia e ideológicamente, podemos estar de acuerdo con lo segundo. Pero es llover sobre mojado el hacer creer que debo utilizar el mismo "armamento" para detener la afrenta por la cual organizo una cita multitudinaria, convenciendo al respetable de las bondades bienintencionadas de la convocatoria. Y los medios, ávidos de titulares, haciéndose eco de la utilización de la compasión como arma, llenando todo el espacio posible con tal de cubrir el expediente. Por supuesto, el político de turno, actual sucesor de las psuquistas luchas reivindicativas de los ’70, dando la cara como un compungido más... Es cierto; la edad no perdona, pero delata. El multiplicarse en época electoral es... ¿como los panes y los peces?...

Tres. Lo divertido e increíble del caso es que a unos centenares de metros, se rendía un homenaje a las víctimas del holocausto nazi, celebrando el hecho con media hora de diferencia, con apoyo y refrendo institucional previo, y con la coincidencia de la cera como elemento combustible que presidía los actos. ¡Que triste! Tan cerca y tan lejos a la vez unos de otros, en un barrio que, antes de su conversión en medieval, fue un pozo de sabiduría en todos los ámbitos culturales, sociales y étnicos... Hoy es el centro neurálgico de un folclore más que exquisitamente cosmopolita, que es lo que vende.

¿Qué hace que el victimismo sea un lenguaje común, teatralizado en lugares de un contexto determinado? ¿Si no contagio el lloro... qué importancia consigo? ¿Qué trascendencia aporto? ¿Qué fariseismo invade cada vez más la racionalidad más empírica? Mientras unos tratan de igualar su tierra a lo prometido, otros se enfrentan sutilmente en una geografía que siempre acogerá sus postulados por que comulga con las mismas liturgias.

sábado, 1 de diciembre de 2007

¿Socorristas...?























Cuando las condiciones climatológicas así lo aconsejan, cuando unos cuantos grados de más provocan un exceso de calor en el cuerpo, el remojón, el baño, acostumbra a solventar, momentáneamente en el individuo, su afán de compensar temperaturas.
La piscina es la solución más inmediata, cercana y lo más importante: barata. Aderezada con bares y musica ambiente, vestuarios que no soportan, quizás, capacidades medias ( y menos mal que el respetable viene cambiado de casa ), griterios en la zona infantil, extensiones de hierba en donde se inicia el ligoteo fácil e ingenuo, modelitos que a unos espantan y otros aprueban, hacen de esta instalación el lugar idóneo para combatir las visicitudes del verano.
En este fervoroso ambiente, hace su aparición un grupúsculo que se empeña siempre en exhibir y desarrollar todo tipo de facultades gimnástico-nadatorias, con una intencionalidad muy clara (¿lo adivinan?), aunque el terreno sea reducido y sólo se observen multitud de cabezas que asoman en la superficie del agua. El encontronazo, impactante, sea aéreo o submarino, está garantizado. Es un riesgo constante que muchos irresponsables olvidan.
La tarea del socorrista, también denominado salvavidas o monitor, mal pagado y peor comprendido, entra en acción, y no es tan espectacular y televisiva como pueda parecer. En sus contínuos paseos alrrededor de la zona de baño, previene actitudes que perjudican a terceros.
Cuando una abigarrada masa de gente inunda la cubeta, su labor llega a convertirse en una represión de deseos de juerga y diversión acuática, pues es el agua lo que provoca el solaz esparcimiento ciudadano, el sosiego, la expresividad.
Si la motivación empuja, dile a aquél individuo/a que no salte, no realice movimientos circienses ni inicie velocidades a lo Mark Spitz, so pena de contactar con el espacio que, por la entrada abonada en taquilla, pertenece al vecino de al lado.
Se hace increible controlar una situación en la que no se sabe quién es el verdadero ahogado; si el socorrista en su obligación de velar por el orden y la corrección junto al agua o la del sufrido nadador, que puede verse enviado al fondo sin que nadie se dé cuenta.
Todo esto en un día normal, entre semana. ¿Se imaginan la escena un domingo cualquiera?.

Perec, para el Far del Llobregat.7-7-1993