Con la perspectiva que la distancia permite, me atrevo a comentar ahora las vicisitudes de un neófito de estas latitudes y actitudes. Dicen que la realidad supera la ficción, en muchas ocasiones, no como Pessoa, que postulaba lo contrario. Las celebraciones que hacen de la Semana Santa en España algo soberbio y trascendental, de imperiosa necesidad, se constata cada año. Sevilla ha sido un ejemplo más. Típica y tópica, se respira una disposición permanente al fervor litúrgico y social donde los haya. La ciudad se convierte en un templo; caminar por sus calles, un verbo difícil de acometer, y la lucha por un lugar cercano al símbolo, a la imagen de lo religioso, una constante. El esfuerzo del costalero, el silencio reinante, el respeto profundo en cada paso, consagran lo intangible en una realidad firme. La calle es tomada, literalmente, por una muchedumbre ávida, que no transige. Transformada en un elemento más de lo sagrado, la devoción convive con la figuración de modo directo. ¿Hasta qué punto la vistosidad procesional es connivente con el ritualismo más fanático?
viernes, 28 de marzo de 2008
sábado, 15 de marzo de 2008
Ibericidad
No reniego de nada, pero no siento españolidad pese a nacer en un populosa urbe de catalanidad manifiesta, ni teniendo ancestros en el centro y sur de mi imperativa legalidad estatal y tener castellanizada mi estampa.
No me siento de ningún lugar en especial y sí de todos en particular...
No me siento de ningún lugar en especial y sí de todos en particular...
¿Qué es ser de aquí o de allá? Abastar territorios y lenguas debe de ser el fin... ¿O el recorrido?
En el laberinto del transporte sub-urbano, 07.19 de la mañana.
lunes, 11 de febrero de 2008
Tierra de pasiones...
Dejo atrás,
en una tercera noche de creciente,
una increíble calidez y ternura sin barreras...
Aquellas que me han envuelto
como ese astro que ilumina cándidamente.
Quiero pensar que son una señal, un anhelo,
para volver a encontrar esa mirada limpia
que tranquiliza mi espíritu.
Pessoa tuvo razón; y añado, pues:
soy de quien adoro,
soy de cómo quiero,
soy de cuanto amo,
soy de cuando deseo.
En definitiva,
soy de dónde siento.
en una tercera noche de creciente,
una increíble calidez y ternura sin barreras...
Aquellas que me han envuelto
como ese astro que ilumina cándidamente.
Quiero pensar que son una señal, un anhelo,
para volver a encontrar esa mirada limpia
que tranquiliza mi espíritu.
Pessoa tuvo razón; y añado, pues:
soy de quien adoro,
soy de cómo quiero,
soy de cuanto amo,
soy de cuando deseo.
En definitiva,
soy de dónde siento.
viernes, 25 de enero de 2008
Yo constato...
Significativo lo surrealista que domina el amplio espectro de lo humano en esta semana increíble.
Uno: Político que visita país nórdico para intentar impregnarse de las excelencias propias de su sistema de enseñanza y poder, posteriormente, aplicarlas, según pretensión, en nuestro territorio. Increíble escena: el susodicho representante de esta formación, rodeado de alumnos en un centro educativo, como uno más, con cara de haba y actitud de niño aplicado en las explicaciones pertinentes del docente de turno. Supongo que percibe el método por el cuál Finlandia se ha convertido en nuestra arcadia particular de este sector. La enseñanza, como piedra de toque argumental para poder demostrar a los electores que nuestros elegidos para gloria durante otra legislatura, se "mojan". La duración de este periplo me preocupa: ¿sólo cuatro días son suficientes para quedarse embobado de las capacidades académicas con las que nos sobrepasan los "samis"? ¿No le apetecería, asimismo, conocer también cómo es el orden social, el civismo de sus calles, el modo con el que proceden las relaciones entre las personas de ambos sexos, el "modus operandi" del tráfico rodado? Por poner unos ejemplos... Usted sólo circula por la capital... ¿le apetecería recorrer otras ciudades del centro-medio de aquél país?
Dos. Titular de convocatoria: "Aïllem l’Estat d’Israel. Trenquem el bloqueig a Gaza". Aislemos al estado de Israel. Rompamos el bloqueo de Gaza. Increïble; y un contrasentido. Organizo una protesta para quejarme con lo que otros están ejerciendo su chantaje particular, de tintes, digamos, "bíblicos". Obvia e ideológicamente, podemos estar de acuerdo con lo segundo. Pero es llover sobre mojado el hacer creer que debo utilizar el mismo "armamento" para detener la afrenta por la cual organizo una cita multitudinaria, convenciendo al respetable de las bondades bienintencionadas de la convocatoria. Y los medios, ávidos de titulares, haciéndose eco de la utilización de la compasión como arma, llenando todo el espacio posible con tal de cubrir el expediente. Por supuesto, el político de turno, actual sucesor de las psuquistas luchas reivindicativas de los ’70, dando la cara como un compungido más... Es cierto; la edad no perdona, pero delata. El multiplicarse en época electoral es... ¿como los panes y los peces?...
Tres. Lo divertido e increíble del caso es que a unos centenares de metros, se rendía un homenaje a las víctimas del holocausto nazi, celebrando el hecho con media hora de diferencia, con apoyo y refrendo institucional previo, y con la coincidencia de la cera como elemento combustible que presidía los actos. ¡Que triste! Tan cerca y tan lejos a la vez unos de otros, en un barrio que, antes de su conversión en medieval, fue un pozo de sabiduría en todos los ámbitos culturales, sociales y étnicos... Hoy es el centro neurálgico de un folclore más que exquisitamente cosmopolita, que es lo que vende.
¿Qué hace que el victimismo sea un lenguaje común, teatralizado en lugares de un contexto determinado? ¿Si no contagio el lloro... qué importancia consigo? ¿Qué trascendencia aporto? ¿Qué fariseismo invade cada vez más la racionalidad más empírica? Mientras unos tratan de igualar su tierra a lo prometido, otros se enfrentan sutilmente en una geografía que siempre acogerá sus postulados por que comulga con las mismas liturgias.
Uno: Político que visita país nórdico para intentar impregnarse de las excelencias propias de su sistema de enseñanza y poder, posteriormente, aplicarlas, según pretensión, en nuestro territorio. Increíble escena: el susodicho representante de esta formación, rodeado de alumnos en un centro educativo, como uno más, con cara de haba y actitud de niño aplicado en las explicaciones pertinentes del docente de turno. Supongo que percibe el método por el cuál Finlandia se ha convertido en nuestra arcadia particular de este sector. La enseñanza, como piedra de toque argumental para poder demostrar a los electores que nuestros elegidos para gloria durante otra legislatura, se "mojan". La duración de este periplo me preocupa: ¿sólo cuatro días son suficientes para quedarse embobado de las capacidades académicas con las que nos sobrepasan los "samis"? ¿No le apetecería, asimismo, conocer también cómo es el orden social, el civismo de sus calles, el modo con el que proceden las relaciones entre las personas de ambos sexos, el "modus operandi" del tráfico rodado? Por poner unos ejemplos... Usted sólo circula por la capital... ¿le apetecería recorrer otras ciudades del centro-medio de aquél país?
Dos. Titular de convocatoria: "Aïllem l’Estat d’Israel. Trenquem el bloqueig a Gaza". Aislemos al estado de Israel. Rompamos el bloqueo de Gaza. Increïble; y un contrasentido. Organizo una protesta para quejarme con lo que otros están ejerciendo su chantaje particular, de tintes, digamos, "bíblicos". Obvia e ideológicamente, podemos estar de acuerdo con lo segundo. Pero es llover sobre mojado el hacer creer que debo utilizar el mismo "armamento" para detener la afrenta por la cual organizo una cita multitudinaria, convenciendo al respetable de las bondades bienintencionadas de la convocatoria. Y los medios, ávidos de titulares, haciéndose eco de la utilización de la compasión como arma, llenando todo el espacio posible con tal de cubrir el expediente. Por supuesto, el político de turno, actual sucesor de las psuquistas luchas reivindicativas de los ’70, dando la cara como un compungido más... Es cierto; la edad no perdona, pero delata. El multiplicarse en época electoral es... ¿como los panes y los peces?...
Tres. Lo divertido e increíble del caso es que a unos centenares de metros, se rendía un homenaje a las víctimas del holocausto nazi, celebrando el hecho con media hora de diferencia, con apoyo y refrendo institucional previo, y con la coincidencia de la cera como elemento combustible que presidía los actos. ¡Que triste! Tan cerca y tan lejos a la vez unos de otros, en un barrio que, antes de su conversión en medieval, fue un pozo de sabiduría en todos los ámbitos culturales, sociales y étnicos... Hoy es el centro neurálgico de un folclore más que exquisitamente cosmopolita, que es lo que vende.
¿Qué hace que el victimismo sea un lenguaje común, teatralizado en lugares de un contexto determinado? ¿Si no contagio el lloro... qué importancia consigo? ¿Qué trascendencia aporto? ¿Qué fariseismo invade cada vez más la racionalidad más empírica? Mientras unos tratan de igualar su tierra a lo prometido, otros se enfrentan sutilmente en una geografía que siempre acogerá sus postulados por que comulga con las mismas liturgias.
jueves, 10 de enero de 2008
Opulencia...
Lo decía un notable antropólogo últimamente (El País, 22.12.07) justo antes de esas celebraciones que, por antonomasia, vierten esas fiebres anualmente y que transforman a todo aquel en un intento de lo que no se puede ser, aunque sea por unos días. Donde la efervescencia, la ostentación, la desmesura, el fervor (...), la exageración de la liturgia se trasladan a nuestro territorio más íntimo, convencionalmente compartido casi por obligación; donde la ficción forma parte de la costumbre, añadiendo al teatro parafernalico unos tintes que se traducen sólo en lo económico. Y donde no estar de acuerdo es pecado. Quizás es que la sociedad está saturada y ya no sabe cómo definirse.
Paso, en cuestión de horas, a la nada más austera. Aquella que no dispone, no comulga con remilgos, que no recursa, que no es habitable siquiera, que fagocita cualquier intento de exhibición. Aquí no hay dudas, sólo andas con lo puesto, no conoces, no sabes, no tienes una referencia...
"Beduino, te piensas que eres pobre, pero no lo eres; tu riqueza es el desierto. Tu vida es la libertad. No pienses que eres pobre, por que tienes el regalo de la naturaleza..." (Antiguo verso musicado beduino de la región de Wadi Musa).
Paso, en cuestión de horas, a la nada más austera. Aquella que no dispone, no comulga con remilgos, que no recursa, que no es habitable siquiera, que fagocita cualquier intento de exhibición. Aquí no hay dudas, sólo andas con lo puesto, no conoces, no sabes, no tienes una referencia...
"Beduino, te piensas que eres pobre, pero no lo eres; tu riqueza es el desierto. Tu vida es la libertad. No pienses que eres pobre, por que tienes el regalo de la naturaleza..." (Antiguo verso musicado beduino de la región de Wadi Musa).
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sábado, 1 de diciembre de 2007
¿Socorristas...?

Cuando las condiciones climatológicas así lo aconsejan, cuando unos cuantos grados de más provocan un exceso de calor en el cuerpo, el remojón, el baño, acostumbra a solventar, momentáneamente en el individuo, su afán de compensar temperaturas.
La piscina es la solución más inmediata, cercana y lo más importante: barata. Aderezada con bares y musica ambiente, vestuarios que no soportan, quizás, capacidades medias ( y menos mal que el respetable viene cambiado de casa ), griterios en la zona infantil, extensiones de hierba en donde se inicia el ligoteo fácil e ingenuo, modelitos que a unos espantan y otros aprueban, hacen de esta instalación el lugar idóneo para combatir las visicitudes del verano.
En este fervoroso ambiente, hace su aparición un grupúsculo que se empeña siempre en exhibir y desarrollar todo tipo de facultades gimnástico-nadatorias, con una intencionalidad muy clara (¿lo adivinan?), aunque el terreno sea reducido y sólo se observen multitud de cabezas que asoman en la superficie del agua. El encontronazo, impactante, sea aéreo o submarino, está garantizado. Es un riesgo constante que muchos irresponsables olvidan.
La tarea del socorrista, también denominado salvavidas o monitor, mal pagado y peor comprendido, entra en acción, y no es tan espectacular y televisiva como pueda parecer. En sus contínuos paseos alrrededor de la zona de baño, previene actitudes que perjudican a terceros.
Cuando una abigarrada masa de gente inunda la cubeta, su labor llega a convertirse en una represión de deseos de juerga y diversión acuática, pues es el agua lo que provoca el solaz esparcimiento ciudadano, el sosiego, la expresividad.
Si la motivación empuja, dile a aquél individuo/a que no salte, no realice movimientos circienses ni inicie velocidades a lo Mark Spitz, so pena de contactar con el espacio que, por la entrada abonada en taquilla, pertenece al vecino de al lado.
Se hace increible controlar una situación en la que no se sabe quién es el verdadero ahogado; si el socorrista en su obligación de velar por el orden y la corrección junto al agua o la del sufrido nadador, que puede verse enviado al fondo sin que nadie se dé cuenta.
Todo esto en un día normal, entre semana. ¿Se imaginan la escena un domingo cualquiera?.
Perec, para el Far del Llobregat.7-7-1993
La piscina es la solución más inmediata, cercana y lo más importante: barata. Aderezada con bares y musica ambiente, vestuarios que no soportan, quizás, capacidades medias ( y menos mal que el respetable viene cambiado de casa ), griterios en la zona infantil, extensiones de hierba en donde se inicia el ligoteo fácil e ingenuo, modelitos que a unos espantan y otros aprueban, hacen de esta instalación el lugar idóneo para combatir las visicitudes del verano.
En este fervoroso ambiente, hace su aparición un grupúsculo que se empeña siempre en exhibir y desarrollar todo tipo de facultades gimnástico-nadatorias, con una intencionalidad muy clara (¿lo adivinan?), aunque el terreno sea reducido y sólo se observen multitud de cabezas que asoman en la superficie del agua. El encontronazo, impactante, sea aéreo o submarino, está garantizado. Es un riesgo constante que muchos irresponsables olvidan.
La tarea del socorrista, también denominado salvavidas o monitor, mal pagado y peor comprendido, entra en acción, y no es tan espectacular y televisiva como pueda parecer. En sus contínuos paseos alrrededor de la zona de baño, previene actitudes que perjudican a terceros.
Cuando una abigarrada masa de gente inunda la cubeta, su labor llega a convertirse en una represión de deseos de juerga y diversión acuática, pues es el agua lo que provoca el solaz esparcimiento ciudadano, el sosiego, la expresividad.
Si la motivación empuja, dile a aquél individuo/a que no salte, no realice movimientos circienses ni inicie velocidades a lo Mark Spitz, so pena de contactar con el espacio que, por la entrada abonada en taquilla, pertenece al vecino de al lado.
Se hace increible controlar una situación en la que no se sabe quién es el verdadero ahogado; si el socorrista en su obligación de velar por el orden y la corrección junto al agua o la del sufrido nadador, que puede verse enviado al fondo sin que nadie se dé cuenta.
Todo esto en un día normal, entre semana. ¿Se imaginan la escena un domingo cualquiera?.
Perec, para el Far del Llobregat.7-7-1993
viernes, 23 de noviembre de 2007
Querido...
Querido agente municipal:
Hoy te he echado de menos. Hace dias que lo hago. Son jornadas esperando una "receta" de las tuyas. Pero no eres constante y eso me decepciona. Yo, que creí que la ley es para todos y a todas horas, sin importar el día o noche. Yo, que cumplo a rajatabla todas mis obligaciones con el estamento institucional que corresponde.
El último de tus "mensajes" me decía lo mismo de siempre: prohibido aparcar. Pero me lo dejaste hace unos seis o siete meses; y esto contínua igual. Los dias pasan y la regularidad profesional brilla por su ausencia. No sirve de nada provocarte, aunque no tengo, reconozco, más remedio, pues otros compiten por tus favores, pretendiendo que les dejes una nota. Pero sólo yo coincido contigo.
Te encuentro a faltar en ocasiones cuando, por circunstancias viarias, no estás donde te correspondería, sancionando lo sancionable, que es suficientemente evidente como para ello y más grave, si cabe, en comparación. Podríamos hacer un reportaje fotográfico de todo lo que es punible y se tolera. ¿Dónde te encuentras cuando, por razones festivas, nos invaden con musicas varias, a todo volumen a horas intempestivas? ¿Y por cuestiones deportivas?; estás tan lejos que no se te ve, dejando impunes a los extraños, que deciden fortalecer sus musculos teniendo la tranquilidad del parking gratuito. Las razones espirituales, otro tanto. Los cantos nos llegan a través de la cantidad de ruedas aparcadas en vias en donde los autobuses tienen que aprender a maniobrar de nuevo. Tus compañeros de grua, ¿ saben la cantidad de chatarra que se acumula, ya "señalizada" desde hace meses, y que "okupa" un espacio con todo descaro ?.
Sólo acudes cuando alguna manía tiene la pesadez para justificar tu presencia; entonces, sí. Presto, te personas para calmar los animos, comerciales, individuales, sin ni siquiera observar la magnitud de la minudencia.
Menos mal que llega el verano; el calor hará que te refugies y los que decidan no utilizar transporte colectivo, le den al aire acondicionado particular, que para eso lo pagan. Los fines de semana, más tranquilos aún. La canícula estival hará desaparecer hacia otros lugares más varaniegos la locomoción a cuatro ruedas y disfrutemos del espacio sin agobios. Tendrás los problemas en zonas más festivas, dónde la doble fila denotará la presencia de muchos, que combatirán el bochorno con un refresco en la terraza, cercana, por supuesto, al seis cilindros, sea la hora que sea.
Hasta la próxima.
Viernes tarde, en un mes cualquiera.
El último de tus "mensajes" me decía lo mismo de siempre: prohibido aparcar. Pero me lo dejaste hace unos seis o siete meses; y esto contínua igual. Los dias pasan y la regularidad profesional brilla por su ausencia. No sirve de nada provocarte, aunque no tengo, reconozco, más remedio, pues otros compiten por tus favores, pretendiendo que les dejes una nota. Pero sólo yo coincido contigo.
Te encuentro a faltar en ocasiones cuando, por circunstancias viarias, no estás donde te correspondería, sancionando lo sancionable, que es suficientemente evidente como para ello y más grave, si cabe, en comparación. Podríamos hacer un reportaje fotográfico de todo lo que es punible y se tolera. ¿Dónde te encuentras cuando, por razones festivas, nos invaden con musicas varias, a todo volumen a horas intempestivas? ¿Y por cuestiones deportivas?; estás tan lejos que no se te ve, dejando impunes a los extraños, que deciden fortalecer sus musculos teniendo la tranquilidad del parking gratuito. Las razones espirituales, otro tanto. Los cantos nos llegan a través de la cantidad de ruedas aparcadas en vias en donde los autobuses tienen que aprender a maniobrar de nuevo. Tus compañeros de grua, ¿ saben la cantidad de chatarra que se acumula, ya "señalizada" desde hace meses, y que "okupa" un espacio con todo descaro ?.
Sólo acudes cuando alguna manía tiene la pesadez para justificar tu presencia; entonces, sí. Presto, te personas para calmar los animos, comerciales, individuales, sin ni siquiera observar la magnitud de la minudencia.
Menos mal que llega el verano; el calor hará que te refugies y los que decidan no utilizar transporte colectivo, le den al aire acondicionado particular, que para eso lo pagan. Los fines de semana, más tranquilos aún. La canícula estival hará desaparecer hacia otros lugares más varaniegos la locomoción a cuatro ruedas y disfrutemos del espacio sin agobios. Tendrás los problemas en zonas más festivas, dónde la doble fila denotará la presencia de muchos, que combatirán el bochorno con un refresco en la terraza, cercana, por supuesto, al seis cilindros, sea la hora que sea.
Hasta la próxima.
Viernes tarde, en un mes cualquiera.
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